La postal de Barquisimeto, que presume de atardeceres vibrantes y la calidez de su gente, a menudo se ve empañada por una realidad que golpea con fuerza: la basura acumulada en sus calles. Bolsas desbordadas, envases desechados y desperdicios esparcidos son una constante en aceras y avenidas, un reflejo de la inconsciencia ciudadana que parece ignorar el impacto de sus acciones.
Tal situación se vive en sectores de La Ruezga, El Ujano, Cerro Gordo, el centro de la ciudad, Barrio Unión, y otras comunidades. Ecologistas aseguran que ante este problema es urgente sensibilizar y educar a los habitantes del municipio Iribarren, para evitar que lancen desperdicios en zonas prohibidas, como quebradas, terrenos baldíos y vías públicas mientras caminan, o se desplazan en vehículos, además que se evite sacar la basura de los hogares y comercios en horas que no corresponde la recolección a través del servicio del aseo. La idea es disminuir los niveles de contaminación del suelo, el agua y el aire.
Francisco Cañizales, miembro del movimiento ambientalista Cotoperí, explica que para reducir los niveles de basura en las calles, los ciudadanos deberían tener conocimiento sobre la segunda oportunidad que se le puede dar a algunos desechos. Un ejemplo de ello, explica, sería realizar compost casero para crear abono orgánico. Para ello se requiere la colocación de desperdicios secos como hojas, ramas, fósforos, cáscaras de maní, papel, cartón y desechos húmedos, tales como cáscaras de frutas, verduras, yerba, té, café, restos de poda, en un envase y unirlo con un poco de tierra.

«Esto ayuda a reducir la basura. Se puede contribuir para evitar la contaminación ambiental y además disponer de implementos que contribuyan con el crecimiento de nuevas plantas», explica. Esto también evita que perros y gatos destruyan las bolsas que son colocadas en las calles con restos de comida.
Según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), publicado en febrero de 2024, se tenía previsto que la generación de residuos sólidos urbanos aumentara de 2.300 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones de toneladas en 2050. Lo que les llevó a considerar que solo una drástica reducción de la generación de residuos garantizaría un futuro habitable del planeta.
Se organizan
En algunos sectores, vecinos se están organizando para evitar que los desechos permanezcan en las vías públicas en horas que no circula el aseo. Carmen Lovera, habitante de Cordero en la zona norte de Barquisimeto, asegura que en su zona el servicio del aseo urbano pasa una vez cada 15 días, por lo que han optado informar a través de grupos de WhatsApp el día y la hora que deben sacar sus desechos.

«En vista de que no es un servicio constante, los desechos vegetales, de verduras y frutas los uso como abono para las matas y el resto los almaceno en bolsas plásticas que coloco en la sombra para esperar el comunicado del paso de camión de basura», dice.
Ambientalistas señalan que si bien es cierto la responsabilidad de la recolección y disposición final de los desperdicios es de la municipalidad; cada habitante está en la obligación de cumplir con su parte y evitar convertirse en habitantes inconscientes al ser generadores de basura en lugares no aptos para tal fin.
César Vizcaya, dirigente vecinal de la parroquia Concepción, considera que «el problema de la basura no es responsabilidad exclusiva de un instituto municipal o de quien ocupe el cargo de autoridad en la ciudad, es un problema de conciencia ciudadana, cada quien debe contribuir a mantener a Barquisimeto limpia. En la actualidad, somos aproximadamente un millón y medio de habitantes en la ciudad y si cada uno tira un vaso sería mucha la basura. Es necesario tomar conciencia para que la capital larense vuelva a ubicarse como una de las ciudades más limpias del país», manifestó.

Más Basura
Durante los dos primeros meses del año 2025, el Instituto Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario de Barquisimeto (Imaubar), registró un incremento de basura de un 28% con respecto al año 2024.
Según Janer Romero, presidente del organismo, en 2024 hasta el mes de febrero recolectaron 16 mil 045 toneladas de basura y en 2025 para ese mismo mes, 26 mil 626 toneladas. Reconoce que hay sectores donde deben aumentar la frecuencia de recolección para mejorar el servicio.
Romero dijo que esas cifras representan que cada barquisimetano en la actualidad genera entre 350 y 400 gramos de basura al día. Dijo que tomando en cuenta que para el Banco Mundial, que trabaja para reducir la contaminación por plásticos y mejorar la gestión de residuos sólidos, una persona puede generar por lo menos 1,11 kilogramos de desechos al día, por lo tanto en la ciudad estamos por debajo del promedio en más de un 50%.
No obstante, para ecologistas como Francisco Cañizales, esto no es suficiente y muestra de ello es que para el Banco Mundial en un informe publicado en el 2018, «la gestión de residuos sólidos afecta a todas las personas del mundo. Se estima que la generación de residuos aumentará de 2.010 millones de toneladas en 2016 a 3.400 millones de toneladas en 2050. Actualmente, al menos el 33% de estos residuos se gestiona de forma inadecuada a nivel mundial mediante vertederos a cielo abierto o incineración».

Romero dijo que se está haciendo un trabajo mancomunado con las comunidades para establecer y cumplir con los horarios y las recolecciones de basura por donde se presta el servicio.
Además, la municipalidad impone sanciones a quienes no cumplan con estos lineamientos. Charlas sobre la contaminación, además del cumplimiento de por lo menos 72 horas de servicio comunitario limpiando las calles de la ciudad.